martes, 5 de mayo de 2015


Querida amiga: nuestra vida emocional es semejante a la naturaleza de los árboles: cuando a ellos les haces una herida, cortándoles por ejemplo una rama, esta herida no se cierra nunca más. No conocen la cicatrización. Queda en su tronco un agujero que, para protegerse, lo cubren con una capa que viene a agregarse a su corteza. Por eso hay árboles huecos. En esa cavidad crecen hongos que alimentan al vegetal. Es decir, que sus heridas acaban nutriéndolo. Para compensar a la rama cortada, les crece una nueva junto a la herida.

Alejandro Jodorowsky

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