lunes, 11 de mayo de 2015


La recuperación no es cuestión de estar en lo correcto; se trata de permitirnos ser lo que somos y de aceptar a los demás como son. Ese concepto puede ser difícil para muchos de nosotros si hemos vivido dentro de sistemas que funcionaban en la escala de justicia del “bien y el mal”. La persona que estaba en lo correcto estaba bien; a la persona que estaba en lo incorrecto se le avergonzaba.
Todo el valor y la valía podían haber dependido de estar en lo correcto; estar en lo incorrecto significaba la aniquilación del yo y de la autoestima.
En la recuperación estamos aprendiendo a luchar por el amor dentro de nuestras relaciones y no por la superioridad. Sí, tal vez necesitemos tomar decisiones de vez en cuando acerca de la conducta de la gente. Si alguien nos está lastimando, necesitamos defendernos. Tenernos la responsabilidad de establecer límites y de cuidar de nosotros mismos. Pero no necesitamos justificar el hecho de cuidar de nosotros mismos condenando a alguna otra persona.
Podemos evitar la trampa de concentrarnos en los demás en vez de en nosotros mismos.
En la recuperación estamos aprendiendo que lo que hacemos necesita ser correcto sólo para nosotros. Lo que otros hagan es asunto suyo y necesitar ser correcto sólo para ellos. Resulta tentador descansar en la superioridad de estar en lo correcto y de analizar las motivaciones y las actuaciones de los demás, pero es más recompensante ver más adentro.
“Hoy recordaré que no tengo que esconderme detrás del hecho de estar en lo correcto. No tengo que justificar lo que quiero y necesito diciendo que algo está bien “bien” o está “mal”. Puedo permitirme ser como soy”.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

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