lunes, 13 de abril de 2015

Endemoniados

Vendrán a enseñar el miedo.
Vendrán a castrar el sol.
Los profetas mayas habían anunciado, en Yucatán, este tiempo de la humillación.
Y fue en Yucatán, en 1562, que fray Diego de Landa arrojó al fuego, en larga ceremonia, los libros de los indios.
Y escribió el exorcista:
Hallámosles gran número de libros de estas sus letras, y porque no tenían cosa en que no hubiese superstición y falsadedes del Demonio, se los quemamos todos.
El olor a azufre se sentía de lejos. Los mayas merecían el fuego por preguntones, por curiosos, por perseguir el paso de los dìas en tiempo y el paso de los astros en los trece cielos.
Entre muchas otras demonías, habían creado el calendario más preciso de cuantos existen o han existido, y habían sabido predecir mejor que nadie los eclipses del sol y de la luna, y habían descubierto la cifra cero tiempo antes de que los árabes tuvieran la gentileza de llevar esa novedad a Europa.
Eduardo Galeano en "Espejos - Una historia casi universal"

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