lunes, 16 de agosto de 2010

Ella, que todo lo tuvo – Angela Becerra

“Desandar el camino de la ilusión era un trayecto durísimo que conocía de memoria:
…Caminar cien pasos hasta lograr la invisibilidad del dolor para que nadie se enterara.
…Cruzar el río de la nada diaria.
…Mirarse en el espejo de su vulnerabilidad con las pupilas dilatadas por falta de lágrimas.
…Girar a la derecha… y adentrarse en el pozo oscuro de la palabra escrita”


En este mundo deshumanizado en que vivimos, en el que cada uno va a su aire, es inevitable que el escritor reflexione sobre el discurrir de la vida, sobre los éxitos y los fracasos, y sobre el sentido de la existencia. Se trata de una nueva suerte de existencialismo no transcendente, sino cercano y asentado en el día a día.
La desazón ante una realidad vacía, la sensación de fracaso vital, el replanteamiento de los proyectos personales o la sensación de soledad llenan páginas y más páginas de los libros que hoy se editan.

Por este camino discurre, a nuestro modo de ver, ‘Ella, que lo tuvo todo’, de Ángela Becerra (Cali, Colombia, 1957). Publicista de éxito, Becerra decidió abandonar su trabajo en el año 2000, para dedicarse a su pasión: la escritura. Fruto de este valiente giro han sido ya varios libros de no escaso éxito, que le han proporcionado premios como el Azorín, en 2005, y el Iberoamericano Planeta-Casa de América de Narrativa, en 2009.

Desde el volumen de poemas ‘Alma abierta’ ha dado a la luz novelas como ‘De los amores negados’, ‘El penúltimo sueño’ y ‘Lo que le falta al tiempo’ y, ahora, aparece ‘Ella, que lo tuvo todo’ (Editorial Planeta, 2009).


Es éste un relato de cierta extensión -424 páginas- que nos presenta a una mujer, Ella, que se dedica a la literatura. Pero, tras sufrir un grave accidente, deja de escribir. En plena crisis de identidad, emprende un viaje a la ciudad del arte, a Florencia, en busca de una historia que le contó su padre y que ella espera le inspire una novela y le devuelva, así, su fuerza para escribir.

Allí trabaja restaurando libros y visita, cada tarde, una antigua librería en el Mercato Nuovo, donde se encuentra con su dependiente, un hombre tan solitario y misterioso como ella. Pero pocos saben que lleva una doble vida: en su afán por salir de su apatía vital, crea un personaje enigmático, una suerte de cortesana, ‘La Donna di Lacrima’, que recibe en un lujoso piso a hombres solitarios que le cuentan sus penas y buscan su cuerpo.

Como vemos, nos encontramos ante un personaje –desconocemos si autobiográfico- que ha perdido su camino vital y se halla desnortado en un mundo hostil. Por ello, busca encontrar el verdadero sentido de su vida y lucha por hallar la felicidad. Se trata, en suma, de un conmovedor relato cargado de sensualidad y bastante bien escrito, aunque, a nuestro juicio, demasiado extenso con relación a su argumento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario